Primeros días por Provenza: la belleza de la variedad


Cada lugar tiene una historia que contar


#volvésdistinto

Pensar en La Provenza es imaginar eternos campos de lavanda, playas azules y acantilados infinitos. Ya en el Valle de Loira empecé a darme cuenta de que Francia era variada y profunda, colorida y particular. Empezaba a descubrir más que las calles tradicionales de París, y eso, solamente eso, ya me llenaban de emoción.

La Provenza tiene una gran variedad de paisajes y de actividades. Es ideal para explorar, recorrer caminos alternativos, caminar por antiguos olivares, mirar al Mediterráneo cara a cara. Es un conjunto de experiencias que se unen en una sola: un desayuno en la playa, un paseo por un hotelito rural, viñedos y una caminata por la montaña. Es la auténtica experiencia francesa y lo mejor es que se puede hacer en poco tiempo.

La Provenza – Blog

Caminar por los mercados: el paseo definitivo

Desde los pequeños mercados abarrotados de productos frescos hasta la coqueta Saint-Tropez, todo en esta región es inspirador, exquisito, único. Yo siempre opto por las pequeñas caminatas al sol, probando alguna que otra delicia regional. Por eso, algo tan simple como un mercado de agricultores es una experiencia incomparable para mí.

Me enamoré de los mercados de agricultores, donde cada productor de las zonas rurales aledañas lleva sus especialidades: vinos, quesos de cabra, dulces, hierbas regionales, aceites de oliva y los famosos jabones de Marsella. Además de ser súper pintorescos, son el sitio ideal para encontrar recuerdos y regalos originales.

Caminar entre puesto y puesto, sentir el aire fresco, oler las flores recién cortadas, comprar alguna artesanía y degustar todas las delicias de la zona me hace sentir libre, como si ahí no se midiera el tiempo y todo lo que existiera en el mundo fueran las mil sonrisas de los productores y artesanos que con ojos rebosantes de orgullo me ofrecen sus creaciones. Provenza es una tierra variada y generosa, colmada de pueblitos que van contando partes de una gran historia.

Mercado de las Flores – Niza

Un poco de arte en Saint Paul de Vence

Pero además de los mercados y los pequeños bistrós (dos cosas que siempre son mi debilidad), esta región también tiene una privilegiada herencia artística, ideal para aquellos que van en busca de experiencias culturales.

Elegí Saint Paul de Vence porque muchos me lo habían recomendado. Este pueblo logró reunir a los intelectuales más influyentes: pintores como Matisse, Renoir, Miró, Braque, Picasso y Chagall; escritores como Gide, Cocteau y Prévert o cineastas y estrellas de cine como Clouzot, Cayatte y Audiard; Yves Montant, Lino Ventura o Simone Signoret.

Al llegar, entendí por qué Matisse describió esta parte del mundo como “suave y delicada, a pesar de su fulgor”. Saint Paul es un hermoso ejemplo de un contraste casi poético: un pueblecito construido íntegramente en piedras con huellas griegas y romanas, con aires montañosos y marítimos que lo hacen único y vistoso.

St Paul de Vence

Aún hoy conserva su legado artístico. No esperaba descubrir que hasta sus calles son un museo a cielo abierto donde artistas como Folon o Niky de Saint-Phalle exhiben sus obras en las ventanas de las galerías.

Al caminar por su calle principal, entro a cada una de las tiendas de recuerdos que se alternan con las galerías de arte. Parece como una postal de alguna aldea de esas que solamente existen en la imaginación de los niños que leen muchos cuentos. La Place de la Grande Fontaine, el Pontis y el mirador del cementerio cierran la fantasía ideal de esos sitios que se ubican entre lo real y lo ficcional.

El recorrido es pintoresco y breve. Eso me sentó bien después de que mi llegada a Provenza estuviera tan cargada de paseos. Aproveché las horas que sobraron en la tarde para sentarme en la Crêperie du Moment, un pequeño bar donde pedí las famosas crêpes con chocolate y crema batida y un té helado. No creo que exista en el mundo una sensación de felicidad como esa, saboreando cada bocado en una pequeña aldea medieval, con el mar azul detrás y Niza que me espera por delante. Otra vez, como cuando paseaba por los mercaditos, el tiempo se detiene en este instante.

Mirá la propuesta que tenemos para vos acá.

 

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