Cracovia: un viaje hacia adentro


Cada lugar tiene una historia que contar


#volvésdistinto

Siempre me pregunté por qué no terminaba de encontrarme en algunas ciudades, por qué nunca me enamoraba de los destinos que todo el mundo ansía conocer, por qué no hacía los tours que todo el mundo hace, por qué no armaba una valija como turista y me decidía a ver los destinos más populares como tal.  Siempre tuve esa inquietud, esa sensación de que para viajar bien hace falta algo más que ser turista; y del mismo modo, siempre me pareció que lo que ha sido mil veces visto, no siempre tiene algo nuevo por mostrar.

En Cracovia me pasó algo diferente. Aquí logré identificarme con esa parte mía que estaba bien oculta, la misma que no se conforma con tomar fotos pintorescas y comprar en tienditas de diseño. Esta ciudad polaca es como hacer un viaje hacia adentro. Es como esas suntuosas capitales europeas, pero no hace alarde de ello. Da una bienvenida amigable y silenciosa, ofrece sin presumir, cuenta sin hablar. Un poco como yo, un poco como todos los que nos sentimos atraídos por estas ciudades de historia respetuosa y reflexiva.

Todas estas ideas no vienen solas: van apareciendo a medida que recorro a paso hipnótico el Casco Viejo con su plaza y la Iglesia de Santa María, el Castillo Real y la Catedral de Wawel. Pienso que Cracovia, aun siendo la más turística de las ciudades polacas, es particularmente meditabunda y silenciosa, es una invitación constante al sigilo y a la contemplación respetuosa. Quizás esto ocurre porque gran parte de la ciudad se recorre mejor a pie, lo que me da tiempo para pensarlo todo, programando distintas paradas estratégicas entre templos que datan del renacimiento y algún bar mleczny.

Centro histórico de Polonia y del mundo, la parte del casco es un enorme espacio peatonal que condensa las visitas culturales más sobresalientes. Todo gira alrededor de Rynek Glowny, la mayor plaza medieval de Europa y uno de los mejores ejemplos de planificación urbana de su estilo, que data de 1257.

Rynek Glowny

Por el Barrio Judío

Kazimierz – el Barrio Judío – es el epicentro del sentimiento de nostalgia e introspección que me invade al pisar Cracovia. Lo que hoy es un sitio turístico, de llamativo street art e iglesias y sinagogas que atestiguan el denso pasado cultural de este lugar, fue protagonista de uno de los períodos más oscuros de la historia de la humanidad durante la ocupación nazi.

Parecería un discurso repetido hasta el hartazgo, una sensación que roza el lugar común, pero pocos lugares hay en el mundo que me despierten el sentimiento agridulce que experimento al caminar por estas calles donde una vez hubo luces que se apagaron e historias que no llegaron a concluir.

A finales del siglo XX, el barrio recuperó la vida. Se dice que un poco se debe a la popularidad que ganó gracias al estreno de la afamada película La Lista de Schindler, de Steven Spielberg. Donde antes hubo destrucción, hoy quedan museos y templos aun en pie. Donde antes hubo oscuridad, hoy hay restaurantes kosher y locales de música judía.

Kaizimierz

Parar a comer: qué son los bares de leche (y por qué todo el mundo los recomienda)

¿Qué es un bar mleczny? ¿Existe tal cosa como un “bar de leche”? Bueno, no en sentido literal. Estos locales típicos de la zona se llaman de este modo porque apenas surgieron servían comidas basadas en productos lácteos (en aquella época, el consumo de carne estaba racionado). En los “bares de leche” hoy se sirven platos típicos de la cocina polaca, especialmente de comida rápida.

Fueron creados por las autoridades comunistas en 1960 para proveer a todos los ciudadanos de comida accesible cerca de sus lugares de trabajo. Hoy son los preferidos por los viajeros, porque ofrecen deliciosos platos típicos de la cocina polaca (esos que todos los visitantes deberíamos probar) a precios muy accesibles.

Más allá de que me detengo de tanto en tanto a probar alguna delicia típica, de que me encuentro con amables lugareños que están más  que dispuestos a darme indicaciones y recomendaciones, y más allá del hecho de que ando en un relajado paseo por una de las ciudades más intrigantes de Europa, pienso que la visita a Polonia no siempre es un viaje cómodo y apacible.

La historia reciente está aún latente, como recordándonos que este lugar acaba de levantarse de sus cenizas para ofrecer al mundo su inmensa belleza. Es un pensamiento que me toma por asalto, pero que seguramente profundizaré más adelante, cuando llegue a Auschwitz.

 

Bares de Leche

Galería

Recorré Cracovia con este video.

La Costa Amalfitana, un paisaje de película

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