Santorini de atardeceres poderosos


Cada lugar tiene una historia que contar


#volvésdistinto

El hidrofoil que me lleva de Mykonos a Santorini es toda una aventura. Quizás parezca trillado, pero a bordo de este vistoso barco que desafía las olas del mar azul, se siente lo más parecido a la libertad plena. El aire me acaricia el rostro y el aroma a sal me devuelve la vida en medio de un recorrido vertiginoso.

Santorini me parece casi magnética, tan romántica y sabia que es de esos lugares que uno ama sin guardarse nada. Entiendo ahora por qué es uno de los destinos soñados para las lunas de miel, con sus atardeceres dorados y su gran bahía con novelescos islotes. Pero más allá de las puestas de sol, esta isla moldeada por el fuego de erupciones prehistóricas, es una tierra de magníficas bodegas, playas multicolores, aguas termales y apacibles cruceros nocturnos.

Sus construcciones níveas de puertas y ventanas azules me hacen pensar de a ratos que aún no me fui de Mykonos. Sus ocasos y sus vistas panorámicas me recuerdan que estoy en un lugar que no he visto antes.

Santorini

Algunos se animan a hacer deportes acuáticos y hasta trekking o senderismo (es que es verdad que en este lugar hay una opción para cada tipo de viajero). Otros se aventuran por la ruta de las playas: Playa Roja y la Playa Blanca, cerca de la antigua ciudad de Akrotiri; la Playa de Perissa, de arena negra y la Playa de Perivolos, con sus aguas cristalinas.

Yo prefiero entregarme primero a los placeres sibaritas de la magnífica Grecia (me enamoré tanto de su gastronomía que me extenderé más sobre esto después). De paseo por el puerto de Armeni, muy cerquita de Oia, me detengo en un puesto donde se puede disfrutar de exquisiteces únicas: pescados al carbón o pulpo a la brasa, con un vino blanco seco o un vinsanto, especialidades de Santorini. Vale decir que este lugar tiene una gran cultura de vinos, así que nunca hay que dejar de probar la mayor variedad posible.

Santorini es famosa por sus atardeceres de naranja vibrante. Es por esto que siempre se oye a los recién llegados preguntando dónde contemplar el ocaso perfecto. Aquellos que quieren hacer una foto que perdure para siempre o quienes quieren atrapar en un instante la belleza más indescriptible, saben bien de cómo perseguir la puesta de sol perfecta.

En este momento del día, el puerto de Oia es el lugar elegido por casi todos. Se dice que este es el mejor atardecer del Mediterráneo. Y aunque esto es completamente cierto, hay otro rincón en la isla donde se contempla el fin del día de otro modo. En un pequeño poblado llamado Immerivigli (a 2 km de Fira), está el monte Scaros que aún conserva las ruinas de un antiguo castillo. Este sitio es un enorme balcón natural donde pueden verse los atardeceres más bellos del mundo.

El último atardecer en Santorini es deslumbrante. No sé si es porque es el último o porque de verdad es el más magnífico que haya visto. Como una pintura sobre lienzo, como un hierro ardiendo en la línea infinita del mar, me dejo hipnotizar y me quedo ahí hasta que se extingue por completo y se hace hora de salir a recorrer los pintorescos pubs de la isla.

Atardecer en Oia – Santorini

Galería

Playa de Kamari - Santorini
Santorini
Crucero por la isla

Quiero vivir en Santorini!

Santorini me parece casi magnética, tan romántica y sabia que es de esos lugares que uno ama sin guardarse nada.

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Volando sobre el mar: la experiencia de viajar en un crucero

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