Siempre me quedará París


Cada lugar tiene una historia que contar


#volvésdistinto

Francia es más que París. París es más que la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. Me repito estas palabras como un mantra mientras colecciono imágenes de una París que no imaginaba y que no creía posible.

Siempre había soñado con cruzar a las corridas mientras la lluvia parisina me apremiaba por los Champs-Elysées, para luego terminar la escena con un café calentito y algún macaron bien francés en un presumido local de Concorde. Y si bien esto forma parte del diario de viaje de cualquier visitante de la ciudad de la luz, lo cierto es que los que venimos aquí atraídos por el arte y la cultura, encontramos experiencias mucho más profundas y alejadas del imaginario colectivo.

Para disfrutar de su costado más cultural, hay que saber elegir. Comencé mi recorrido por el axe historique (eje histórico), atravesado por el Jardin des Tuileries hasta llegar a la icónica pirámide de cristal que corona la entrada del magnífico Musée du Louvre, hogar de La Gioconda de Leonardo da Vinci.

Museo de Louvre

Desde allí, continué a paso calmo hasta la Église de la Madeleine. Debo decir que almorzar en Foyer de la Madeleine, un pequeño restaurante ubicado en las criptas de la iglesia, es una experiencia en sí misma. Se pueden probar auténticos quesos franceses, el personal habla varios idiomas y en pocos lugares del mundo existe la posibilidad de disfrutar de algo así. Al cabo de un par de horas y cuando ya había descansado, continué con la segunda parte de mi plan: seguí hacia la ópera del Palais Garnier y los almacenes art nouveau de los Grands Boulevards.

Lo mejor de este camino es que, si se programa la visita al Louvre bien temprano, se pueden visitar muchos lugares icónicos y llenos de arte en un día completo. Incluso tuve la oportunidad de hacer una visita rápida al Musée de l’Orangerie, donde se exhibe la famosa obra de Monet, Les nymphéas y el museo de fotografía Jeu de Paume, conectando todo el paseo entre esculturales jardines, fuentes y estanques, que conforman una postal que bien puede ser otra obra de arte digna de un palacio.

Grands Boulevards

Entre pinturas y novelas: la París intelectual

En esta ciudad se encuentran los que vienen por la moda, los que vienen por el arte y los que vienen por la cultura. Pero de algún modo, todo esto confluye en la mítica zona del Musée d’Orsay y St-Germain des Prés, y un poco más lejos, en el barrio de Montparnasse. Por suerte, los cafés cierran tarde y me dieron tiempo a finalizar todo mi paseo y terminar el día en la Closerie des Lilas, uno de los lugares con más historia de Francia, refugio de artistas e intelectuales del siglo XX.

Unas horas antes, al momento del almuerzo, me topé con numerosos turistas que improvisaban un picnic en el Jardin du Luxembourg y me pregunté por qué no se me ocurrió esa genial idea. Sin pensarlo demasiado, continué por el parque hacia la Église St-Sulpice y el Musée National Eugène Delacroix (aunque mi óleo favorito de Delacroix, La Liberté guidant le peuple, descansa en el Louvre).

Museo de Orsay

Esta zona constituye también un llamado para los aficionados a la literatura: legendarios escritores como Sartre, De Beauvoir, Camus y hasta Hemingway y Fitzgerald supieron frecuentar estos mismos sitios. Como en la película de Woody Allen, Medianoche en Paris, casi puedo sentir que todos estos personajes vuelven a la vida en alguna callecita o brasserie para narrar mil historias de tiempos tumultuosos, casi puedo escuchar a Dorothy Parker discutir con Picasso entre copas.

Mi experiencia definitiva: el Museo de Van Gogh

Una de las cosas que más me alegra de haber empezado mi viaje por Francia desde aquí es haber tenido la oportunidad de visitar el museo interactivo Atelier des Lumières, donde está abierta al público la exposición “Van Gogh: Noche Estrellada”, una puesta sublime que proyecta obras del célebre artista holandés usando medios digitales y dando la sensación de que ésas piezas cobran vida y se agigantan frente a mis propios ojos.

Lo más interesante de la muestra es que además del arte, aborda las diferentes etapas de la vida del artista y me permitió descubrir mucho más que otras exposiciones artísticas convencionales.

Atelier des Lumières

Ésa fue la última visita de mi pequeño paseo por el mundo del arte parisino. Me llena de felicidad haberme encontrado con una ciudad distinta, haber podido contemplarla con otros ojos, como lo hicieron los grandes intelectuales y artistas de la historia. Con el mismo amor que inundaba a Renoir o Monet, con el mismo sentido de la libertad con el que hablaba Simone De Beauvoir, así fue que yo conocí Paris.

Como la frase que supieron inmortalizar Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca, siempre nos quedará París. Pero para mí, no tanto la París que todos conocen, sino mi propia ciudad de las luces, la que descubrí a contramano de las visitas turísticas y calle abajo por las más monumentales piezas artísticas.
Y eso que este es recién el comienzo de mi intenso viaje por la Francia más culta, rebelde y bohemia. Veremos con qué me sorprende el próximo destino.

Mira la propuesta que tenemos para vos acá

Galería

Empezá a disfrutar de París con este video.

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